Manifiesto Equipo 57

Frente del Manifiesto “Contre” de la exposición “Peintures” en el Café Le Rond Point”, Société Parisienne d’Impressions. París, junio 1957.
Manifiesto “Contre” de la exposición “Peintures” en el Café Le Rond Point”, Société Parisienne d’Impressions. París, junio 1957.

CONTRA:

LOS SALONES “CAPILLAS”

LOS MARCHANTES ESPECULADORES

LOS PREMIOS “ORGANIZADOS”

LAS CRÍTICAS VENALES

Cuando en nombre de una libertad plástica, de un arte nuevo, se nos presenta un panorama deformado, equívoco, impuesto por circunstancias comerciales, políticas, religiosas, que han relegado al intelectual y al artista fuera de la vida, nosotros nos alzamos con la historia, con los días aún cálidos de las últimas revoluciones plásticas contra las maniobras monopolísticas de los marchantes y de las galerías de arte, contra los organismos oficiales destinados a la instrucción pública como los museos, los cuales regidos por el gusto particular de sus directores son transformados en panteones de la curiosidad turística. Porque cuando las posibilidades de las artes plásticas estallan de vitalidad, la desorientación y las lamentaciones más pesimistas se propagan en Europa, desorientación y lamentaciones de un arte endiosado, kandinskiano, evasivo y personalista; porque cuando los acontecimientos mundiales nos conducen a fundamentos comunes universales, la crisis sobrevive con un carácter general, invadiendo todas nuestras actividades tanto como hombres que como artistas.
Si las revoluciones impresionista, neo-impresionista, cubista, etc… se dieron como una razón y una solución plástica de su época, nuestro tiempo nos exige su revolución como lógica continuación. Delante de un estado de múltiples divergencias, la coherencia de un sólido sistema constructivo es necesaria, nosotros no admitimos por ser destructivas las soluciones personales de paso; nosotros queremos consecuencias históricas y no negativas.
Si hasta hace poco tiempo se ha utilizado el sistema áulico (sección del número de oro) en el interior de una lógica de compensación correspondiente a una concepción universal de relaciones fijas, actualmente, la plástica, al mismo tiempo que la física, en su aventura espacial, se libera de la inexorabilidad de la horizontal (como soporte y lugar de caída en el espacio), al entrar en su propia y verdadera mecánica. Los movimientos suprematistas y neoplasticistas, son los más próximos a nosotros. Las posibilidades de un
mundo autónomo empiezan a manifestarse en todo su vigor; es la ley que se busca y no el desorden. El ser estético surge como una consecuencia cósmica, como una respuesta emocional a la ley, a través de la ley.

Reverso del Manifiesto “Contre” de la exposición “Peintures” en el Café Le Rond Point”, Société Parisienne d’Impressions. París, junio 1957.

Circunstancias políticas asesinaros a los artistas que hicieron su revolución, factores comerciales, ahogan el ser estético en su cenagal, desordenado de intereses, donde sólo flota un arte encorsetado de reminiscencias románticas, de argumentos literarios, táctiles, caligráficos que se apoyan sobre el naturalismo occidental de un mundo caótico. El arte que continua su rápida ascensión, normal, siguiendo el ritmo de una conciencia más y más profunda de los conceptos geométricos, extraídos de su actualidad cultural y científica, este arte derrotado por la invasión de un arte informalista, de azar correspondiente a la aspiración liberal de una burguesía que ha enredado la palabra “belleza” hasta hacerla extraña a nuestros oídos e inadecuada a una verdadera estética. Como consecuencia estalla la crisis, arrastrando al hombre en sus intereses esenciales más íntimos; estos momentos son pesados y cargados de sentido. Nosotros no podemos entender el hablar ni de armisticios ni de soluciones momentáneas; es necesaria una revolución, la más grande que jamás haya habido en toda la historia; es necesaria una toma de conciencia estética de la colectividad; es obligatoria una forma de salud universal cuando el hombre es devorado por el paisaje que él mismo ha creado.
Si hoy el mundo se encuentra destruido, incapaz de reconstruirse moralmente, es porque no se le ha permitido al arte ensayar nuevos lenguajes, ni pronunciarse sobre proyecciones religiosas, reeducacionales y políticas. Se ha prohibido, se ha censurado, el esfuerzo orientador del artista nuevo. No se ha permitido su intervención que habría sido posible por medio de congresos mundiales por ejemplo. Será muy tarde cuando el contenido renovador del arte nuevo llegará por medio de los esfuerzos individuales, infinitos y anárquicos a expresar soluciones generales, profundas y exactas.
El artista o es ni más ni menos que la forma inicial y dramática de un tipo universal de hombre. Una obra de arte es una solución política. Cuando esta necesidad no exista, o cuando ella existe pero se manifiesta como ocurre en este momento, los pueblos no deberían tener artistas. Desgraciados aquellos que, por inercia se dan en épocas en las cuales no se tiene necesidad de ellos. Entonces como hoy, existe este servidor degenerado de “pintor tallador”, “pintor peinados”, “pintor decorador”, “pintor pastelero”, de fotografía al final de los banquetes.
Las culturas primitivas respondieron a las fuerzas naturales de un cosmos en
acción directa sobre el hombre, con un arte que surgió como consecuencia de la protección sobrenatural del trabajo colectivo, de la divinación de la conciencia social del producto artístico. El artista hoy, no teniendo confianza en sus propios medios de expresión ha recurrido a estas culturas primitivas sorprendido por lo que hay en ellas de ciclópeo, de racial, de existencial, copia las máscaras y el ídolo, extrae la obra de su tiempo (en el cual la máquina fue creadora de energía), las recompone y las transfigura, presentándonosla como un cadáver deformado y mudo. Usurpación del ser estético
que se apoya sobre el hecho de que el nivel cultural del hombre se encuentra hoy totalmente retardado, con medios de instrucción artística tan impropios que ahora se ve delante de los fenómenos del arte nuevo como un antropoide enfermo, probando de leer un termómetro que se le hubiese colocado bajo el brazo.
Hoy el artista se halla entre dos corrientes socio-políticas –comunismo y burguesía– que le exigen servir a su causa, lucha por su independencia y por su significación histórica, porque es del poder estético únicamente que emanan los poderes religiosos, políticos y morales. En este orden inalterable, nunca a la inversa -porque de la política y de la moral (y de sus valores respectivos), no se llega jamás a la estética.
En estas circunstancias nosotros acusamos la corrupción artística de nuestra
época y hacemos también responsables a los marchantes, a los intermediarios, las falsas exposiciones internacionales y los sistemas de concurso. Al Salón de la Joven Pintura que tiene aún mayor responsabilidad ya que está regido por los agentes de una revolución social. Hacemos también responsables a Los Premios como éste de la Joven Pintura, impuestos y concedidos por puro interés particular; a las Revistas de Arte que tienen sus espacios tasados y que no tienen vergüenza alguna en hacer esto público; nosotros acusamos las exposiciones de Café que bajo una apariencia de libertad son tendenciosas y localistas; acusamos a los salones como el de Mayo y el de Réalités Nouvelles que se desarrollan bajo un rígido control; acusamos ciertos críticos que olvidan su papel y se convierten en anunciadores y propagandistas de falso arte.
Acusamos a organismos como la UNESCO pasivos ante los problemas culturales que se plantean en nuestra época.
Por todo esto, hacemos una llamada a los artistas e intelectuales del mundo
entero, a los aislados, a los solitarios, a los que se hallan ya unidos por los intereses de entidades comerciales de un orden que no importa cuál sea; hacemos una llamada a todos los que sientan la necesidad de una solución colectiva como base de la suya propia. Hacemos una llamada a la unión para llegar a sólidos gerentes a fin de exigir a los organismos responsables la consideración de nuestros problemas y de nuestras necesidades que son los de nuestra cultura. Sólo pueden llegar grandes equipos de plásticos, de arquitectos, de escultores, de pintores de todos los países, que inicien la empresa con un verdadero espíritu de colaboración.

OTEIZA
DUART
IBARROLA
SERRANO
DUARTE