Odalys | Madrid | España
La exposición reúne 34 obras de Jesús Rafael Soto y propone una revisión del vínculo sostenido entre el artista venezolano y España a lo largo de varias décadas. El conjunto abarca diferentes momentos de su trayectoria y pone el acento en una de las ideas centrales de su trabajo: la obra como experiencia compartida, activada por la presencia y el movimiento del espectador.
Figura clave del Arte Cinético, junto a Carlos Cruz-Diez, Soto desarrolló una práctica que desbordó el marco tradicional del objeto artístico para convertir el espacio en un campo perceptivo inestable, donde luz, color y vibración generan volúmenes virtuales. “Ver el espacio como una obra de arte”, afirmaba, subrayando su interés por formas que no existen materialmente pero se manifiestan en la percepción.
La exposición incluye piezas históricas y trabajos tardíos —estructuras, relieves, ensamblajes y obras seriales— que evidencian la coherencia de una investigación sostenida durante décadas. En ellas se mantiene intacta la voluntad de hacer avanzar el arte más allá de lo ya alcanzado, incluso en momentos en que los lenguajes abstractos parecían haber agotado sus posibilidades.
El proyecto se acompaña de un estudio inédito de Alfonso de la Torre, que reconstruye el recorrido personal y expositivo de Soto en España, desde sus estancias en Almería a partir de los años sesenta hasta las exposiciones institucionales que consolidaron su reconocimiento en el contexto español. Este marco histórico refuerza la lectura de la muestra como un espacio de diálogo y mutuo descubrimiento.
Más allá de la reconstrucción biográfica, la exposición pone de relieve la vigencia de una obra concebida como experiencia directa, accesible tanto desde el conocimiento como desde la intuición. Soto entendía el cinetismo no como una doctrina, sino como una vivencia: algo que puede estudiarse, pero también simplemente disfrutarse.