Museo Francisco Sobrino | Guadalajara | España
La exposción ofrece una visión rigurosa y profunda del desarrollo pictórico de Julián Casado, a través de una cuidada selección de obras realizadas en acrílico sobre lienzo entre 1972 y 1994. El conjunto permite recorrer una parte sustancial de su trayectoria y comprender la coherencia interna de un lenguaje que articula abstracción geométrica, reflexión humanista y una concepción espiritual del espacio pictórico.
La obra de Casado se construye desde una depuración formal extrema y un control técnico preciso, donde cada plano, cada relación cromática y cada proporción responden a una lógica meditada y consciente. Sus composiciones no persiguen la frialdad del cálculo, sino que activan un espacio de contemplación silenciosa en el que la geometría se convierte en vehículo de pensamiento y experiencia interior. La abstracción funciona aquí como un lenguaje ético y filosófico, capaz de expresar equilibrio, orden y armonía sin renunciar a la emoción.
A lo largo de las obras presentadas se percibe una evolución constante, marcada por la búsqueda de síntesis y la eliminación de lo superfluo. Las estructuras geométricas se organizan en campos cromáticos sobrios y contenidos, generando tensiones sutiles que invitan a una lectura pausada. El color, lejos de ser ornamental, actúa como elemento estructural, modulando el espacio y reforzando la dimensión espiritual de la obra.
Julián Casado se sitúa dentro de una tradición de abstracción geométrica vinculada al pensamiento humanista, en la que la forma no se entiende como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para explorar la relación entre el ser humano, el conocimiento y el mundo. Su pintura dialoga con corrientes históricas de la abstracción europea, pero mantiene una voz propia, caracterizada por la introspección, el rigor y una sensibilidad profundamente personal.
Esta exposición revela a un artista de extraordinaria finura intelectual y plástica, cuya obra propone un espacio abstracto de gran densidad conceptual y poética. Lejos de los gestos espectaculares o de la retórica formal, la pintura de Casado se afirma desde la discreción y la coherencia, ofreciendo al espectador una experiencia estética basada en la atención, la medida y la profundidad. Un trabajo de indiscutible belleza que confirma su aportación singular al desarrollo de la abstracción geométrica en el contexto artístico español.