23/1 – 22/2 2026
Col·legi de l’Arquitectura Tècnica de Barcelona (CATEB) | Barcelona | España
La exposición presenta un conjunto de obras recientes de la pintora Mónica Dixon (1971) centradas en la investigación del espacio pictórico a través de la relación entre forma, luz y estructura. El proyecto reúne trabajos que desarrollan una reflexión sostenida sobre el espacio entendido no como escenario narrativo, sino como construcción visual autónoma.
La práctica de Dixon se articula en torno a dos líneas de trabajo: los interiores despojados y las arquitecturas aisladas. En esta exposición, la artista se concentra en la primera de ellas, abordando espacios cerrados definidos por relaciones precisas entre plano, volumen y luz. La eliminación de elementos anecdóticos dirige la atención hacia la organización interna de la imagen y hacia la percepción del espacio como entidad estructural.
Desde esta perspectiva, la obra puede leerse en relación con una concepción tectónica de la pintura, entendida como un sistema de construcción en el que cada elemento cumple una función dentro de un orden visual. El espacio no se representa, sino que se articula mediante la disposición de planos, la modulación de la luz y el uso controlado del color. La superficie pictórica actúa así como un campo estructurado, donde la imagen se construye por ensamblaje y equilibrio entre partes.
Dixon trabaja con contrastes de luz y sombra, superficies planas y relaciones cromáticas contenidas para generar espacios que se sitúan entre la figuración y la abstracción. La artista define estos ámbitos como “espacios sin identidad” o “no lugares”, construidos exclusivamente a partir de luz y sombra, donde el espacio se convierte en el verdadero objeto de la pintura. Esta aproximación refuerza una lectura del cuadro como estructura visual antes que como representación simbólica o narrativa.
La muestra incluye de forma excepcional la obra Two Scapes, galardonada con el VII Premio de Pintura Torres García–Ciudad de Mataró en 2017. Esta pieza funciona como punto de referencia dentro del conjunto y sintetiza los intereses de la artista por la construcción del espacio pictórico, la tensión entre plano y profundidad y la relación entre luz y arquitectura.
Tras su participación en exposiciones colectivas en Madrid, Alemania y Francia, esta presentación consolida una línea de trabajo coherente en la que la pintura se concibe como un proceso de organización espacial. En el texto que acompaña la exposición, Dixon señala que su trabajo reciente se define por el espacio, la luz, la soledad y el silencio, elementos que actúan como fundamentos estructurales de una práctica pictórica orientada a la construcción visual del espacio.
