In memoriam | Mateo Manaure

Mateo Manaure | Uracoa | Venezuela | 1926-2018

Mateo Manaure se establece como uno de los artistas más influyentes del arte moderno venezolano y como un maestro del abstraccionismo en su país. Su obra se desarrolla a lo largo de varias décadas, desde las primeras exploraciones figurativas hasta la integración pionera de sistemas abstractos en la arquitectura y el espacio público, demostrando un compromiso constante con la innovación artística y la transformación cultural.
Comienza su formación artística en 1941 en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, donde estudia artes gráficas y trabaja como asistente de Pedro Ángel González, participando ya en los salones de arte más importantes del país y obteniendo reconocimiento temprano. En 1947 gana la primera edición del Premio Nacional de Artes Plásticas, lo que le permite viajar a París y entrar en contacto directo con las corrientes internacionales del arte moderno.
Durante su estancia en Francia se integra al grupo Los Disidentes junto a Alejandro Otero, Pascual Navarro, Carlos González Bogen y otros artistas comprometidos con la ruptura de la figuración tradicional y la afirmación de la abstracción como lenguaje central del arte contemporáneo. Esta etapa marca un giro decisivo en su evolución, conduciéndolo desde una figuración inicial hacia la abstracción geométrica y, posteriormente, hacia una abstracción de carácter lírico en la que estructura, color y ritmo se articulan de manera dinámica.
A su regreso a Caracas en 1952, funda junto a Carlos González Bogen la Galería Cuatro Muros, espacio fundamental para la difusión del arte abstracto en Venezuela y sede de la primera exposición dedicada íntegramente a esta corriente en el país. Paralelamente, inicia su colaboración con el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas, donde realiza veintiséis obras propias y asume además un papel clave como supervisor de la integración artística, coordinando la relación entre arte y arquitectura que convierte este conjunto en un referente internacional del modernismo.
A lo largo de su carrera, Mateo Manaure desarrolla una intensa actividad en el ámbito del arte público, realizando murales, policromías, vidrieras y obras integradas a edificios y conjuntos urbanos, en los que la abstracción geométrica funciona como un sistema perceptivo que transforma la experiencia del espacio y del espectador. Estas intervenciones no se conciben como elementos decorativos, sino como estructuras visuales activas que dialogan con la arquitectura y el entorno social.
Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentra el mural Uracoa, ubicado en la avenida Libertador de Caracas y finalizado en 2012, una obra monumental de vidrio coloreado que se cuenta entre los murales vítreos más extensos del mundo y que sintetiza su interés por la escala urbana, el color y la integración de la abstracción en el paisaje cotidiano.
Aunque en distintos momentos retoma la figuración y desarrolla una importante producción gráfica, especialmente en la litografía, la abstracción permanece como el eje central de su trabajo, articulándose en series como Pinturas Sobremontaje, Los Suelos de mi Tierra, Cuvisiones, Columnas Policromadas, Mirar a América, Orinoquia y Ofrenda a mi raza, en las que explora de manera constante la relación entre forma, color, territorio e identidad.
Además de su labor creativa, Manaure participa activamente en la vida institucional del arte venezolano, ejerciendo la presidencia de la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos y promoviendo el debate sobre el papel del arte en la sociedad contemporánea. En 2009 se inaugura el Museo de Arte Contemporáneo Mateo Manaure en Maturín, Monagas, como reconocimiento a su trayectoria y a su influencia duradera.
La obra de Mateo Manaure representa un compromiso sostenido con la abstracción entendida no solo como estilo visual, sino como forma de pensamiento y experiencia espacial. Su capacidad para integrar la abstracción geométrica con la arquitectura, su contribución decisiva al desarrollo del arte moderno en Venezuela y su diálogo entre identidad local y lenguajes universales consolidan su legado como una figura central del arte latinoamericano del siglo XX.