Curator | Jose Luis Martinez Meseguer
Fundación Chirivella Soriano | Valencia | España
La trayectoria artística de Monika Buch se caracteriza por un desarrollo no lineal, marcado por un constante proceso de retorno, revisión y reformulación de ideas previas. Lejos de entender la creación como una progresión cronológica cerrada, su trabajo avanza mediante ciclos de investigación en los que conceptos formales y perceptivos reaparecen transformados, enriquecidos por nuevas experiencias, materiales y contextos. Esta dinámica de ida y vuelta define una práctica rigurosa, reflexiva y profundamente coherente, en la que cada obra dialoga con las anteriores y anticipa las siguientes.
Formada en un entorno intelectual atento a los lenguajes de la abstracción y a los fundamentos de la percepción visual, Monika Buch orienta desde sus inicios su trabajo hacia una exploración sistemática de la geometría, la línea, el ritmo y la estructura. Su interés no reside en la geometría como forma cerrada o decorativa, sino como herramienta de análisis visual y como medio para activar la experiencia del espectador. La artista concibe el espacio pictórico como un campo de tensiones donde la precisión formal convive con la sensibilidad óptica y la intuición.
La exposición presentada en el Palau Joan de Valeriola reúne un conjunto excepcional de 120 obras que permiten recorrer de manera amplia y matizada las distintas etapas y núcleos de investigación de su producción. Las piezas se articulan en siete apartados que no deben entenderse como compartimentos estancos, sino como territorios interconectados que revelan la continuidad de sus preocupaciones estéticas a lo largo del tiempo.
El apartado dedicado a la formación pone de relieve los primeros planteamientos de la artista, donde ya se advierte una atención minuciosa a la estructura, la economía de medios y el rigor compositivo. Estas obras iniciales anticipan muchas de las constantes que atravesarán su trayectoria, evidenciando una temprana conciencia del lenguaje abstracto como sistema de pensamiento visual.
Las obras lineales, centradas en la geometría en estado puro, constituyen uno de los ejes fundamentales de su trabajo. En ellas, la línea se convierte en elemento constructivo primario, capaz de generar espacio, ritmo y profundidad sin recurrir a la representación. La repetición, la variación mínima y el equilibrio entre control y vibración visual configuran composiciones de gran intensidad perceptiva, donde la simplicidad formal revela una complejidad subyacente.
En las series modulares y de repetición, Monika Buch profundiza en la idea de sistema y secuencia. Las formas se organizan mediante patrones que se reiteran y se desplazan, produciendo estructuras abiertas que sugieren expansión y continuidad más allá del formato de la obra. Aquí, la repetición no implica monotonía, sino una exploración de las posibilidades infinitas que surgen de reglas precisas aplicadas con sensibilidad.
Las obras óptico-cinéticas introducen el movimiento en la bidimensionalidad, activando la superficie a través de contrastes, superposiciones y ritmos visuales que generan una percepción inestable y dinámica. El movimiento no es literal, sino inducido por la mirada del espectador, que se ve implicado en un proceso perceptivo cambiante. Estas piezas evidencian el interés de la artista por los fenómenos ópticos y por la relación entre obra, espacio y observador.
El conjunto denominado casuales introduce una dimensión aparentemente más libre dentro de su práctica, donde el azar controlado y la variación espontánea adquieren protagonismo. Sin abandonar el rigor estructural, estas obras permiten que pequeñas alteraciones, desviaciones o irregularidades modifiquen el sistema inicial, aportando una tensión productiva entre norma y contingencia.
Finalmente, el apartado de investigación reúne piezas que Monika Buch retoma y reitera a lo largo del tiempo como parte de un proceso experimental continuo. Estas obras funcionan como laboratorios visuales en los que la artista ensaya soluciones formales, revisa hipótesis anteriores y profundiza en cuestiones perceptivas que permanecen abiertas. En este núcleo se hace especialmente visible su concepción del arte como investigación prolongada y no como resultado definitivo.
En su conjunto, la exposición ofrece una visión amplia y profunda de la obra de Monika Buch, destacando una trayectoria sostenida por la coherencia conceptual, la exigencia formal y una incesante curiosidad visual. Su trabajo se sitúa en un diálogo constante con la abstracción geométrica y el arte óptico, aportando una voz personal que combina precisión, sensibilidad y una reflexión persistente sobre la percepción y el tiempo.
