El Pintor en la Corte | Víctor Mejuto

3/4 – 25/5 2018

Formato Cómodo | Madrid | España

La exposición se articula como un proyecto unitario en el que Vítor Mejuto aborda una reinterpretación de la pintura renacentista y barroca desde una óptica geométrica contemporánea. El conjunto de obras establece un diálogo estructural con la historia de la pintura, entendida no como repertorio iconográfico, sino como un sistema de construcción basado en relaciones espaciales, proporciones y equilibrios formales.
Desde una inclinación sostenida hacia el arte geométrico, el artista parte de la minuciosa geometrización que subyace en muchas de las grandes obras maestras del pasado. La atención se dirige a los mecanismos internos de la composición y a la arquitectura invisible que organiza la imagen, aspectos que se convierten en el punto de partida para una traducción plástica autónoma.
El proyecto se construye a partir de la revisión y recreación de ideas previas procedentes de la tradición pictórica. Cada obra se articula sobre un referente distinto, lo que introduce una variación constante en las formas y evita un desarrollo seriado convencional. Este método obliga a recorrer el camino de otro para abandonarlo, desviarlo o reformularlo, hasta que la obra adquiere una independencia propia.
En este proceso, la presencia de la obra histórica permanece como un sustrato latente, aunque despojado de su carácter narrativo. La pintura resultante se emancipa progresivamente de su origen, afirmándose como una imagen inédita. La tensión entre lo preexistente y lo nuevo define el núcleo conceptual de la exposición y remite a la relación entre memoria visual y creación contemporánea.
Dentro del conjunto, la serie El sepulcro vacío ocupa un lugar central. A partir del estudio de representaciones históricas del sepulcro, se analiza cómo la geometría se intensifica en temas aparentemente humildes. El espacio se convierte en el verdadero protagonista de las obras, planteado como una estructura esencial en la que se enfrentan vacío y límite, foso y losa.
La exposición se orienta hacia una mayor contención formal y una reducción descriptiva. Los fragmentos, las alusiones parciales y la economía del dibujo sustituyen a la narración explícita, permitiendo construir una pintura basada en la evocación y el recuerdo. El conjunto plantea una reflexión sobre la vigencia de la gran pintura histórica desde una perspectiva contemporánea, entendida como un territorio activo de traducción y pensamiento visual.