Shiras Galería | Valencia | España
La exposición presenta un conjunto de obras recientes de Toño Barreiro que marcan un punto de inflexión en su trayectoria mediante una investigación centrada en la objetualidad de la pintura. El proyecto se articula a partir de la reducción radical de forma y color, entendida no como una limitación formal, sino como un punto de partida para explorar nuevas posibilidades estructurales del plano pictórico. Las obras expuestas, en su mayoría inéditas, se acompañan de algunas piezas de años anteriores que permiten situar este nuevo cuerpo de trabajo dentro de una continuidad investigadora.
El núcleo del proyecto se desarrolla a través de una serie de planos monocromos —negros, blancos, rojos y dorados— que abandonan su condición bidimensional para convertirse en superficies flexionadas, articuladas y retráctiles. El plano deja de ser un mero soporte para transformarse en un elemento activo, sometido a operaciones de plegado, abatimiento y compresión. Estas transformaciones generan objetos pictóricos que se sitúan en un territorio intermedio entre pintura y escultura, desdibujando las fronteras tradicionales entre ambas disciplinas.
La exposición plantea una reflexión sobre los límites de la pintura a partir de su materialidad. La geometría, presente como estructura fundamental, actúa como un sistema operativo que organiza tanto la forma como el proceso. El uso restringido del color refuerza la atención sobre la relación entre superficie, volumen y espacio, permitiendo que la obra se defina por su construcción y por la tensión que se establece entre estabilidad y transformación.
Este cuerpo de trabajo dialoga con las investigaciones de las vanguardias históricas, en particular con aquellas que situaron el plano como el “grado cero” de la pintura y cuestionaron su función representativa. Sin recurrir a la cita literal, la exposición retoma estas problemáticas desde una perspectiva contemporánea, proponiendo una continuidad metodológica más que una revisión formal. El plano monocromo funciona así como una estructura abierta, susceptible de ser reinterpretada mediante operaciones físicas que amplían su campo de acción.
La nueva serie, desarrollada a partir de estos principios, introduce además cambios en los sustratos y en los procedimientos técnicos, resultado de una investigación prolongada sobre materiales y procesos de producción. Las obras no buscan la representación ni la narración, sino que se presentan como objetos autónomos cuya lógica interna se construye a partir de relaciones formales, tensiones espaciales y decisiones estructurales.
En conjunto, la exposición propone una lectura de la pintura como objeto y como sistema, en la que la reducción formal se convierte en una herramienta para reactivar el plano y situarlo en un nuevo contexto perceptivo. El proyecto evidencia una evolución coherente dentro del trabajo de Toño Barreiro y plantea la pintura como un campo aún abierto a la experimentación material y conceptual.
