Igallery galería de arte | Palma | España
La exposición presenta una reflexión profunda sobre el color como eje central del lenguaje pictórico de Tomás García Asensio, figura clave del arte geométrico y el constructivismo español. La muestra reúne obras recientes basadas en bocetos realizados en 1967, lo que evidencia una constante en su trayectoria: el tiempo no actúa como límite, sino como proceso continuo de investigación.
Inspirado en ideas como las de Paul Klee —quien afirmaba que “el ojo sigue el camino que le propone la obra”—, García Asensio concibe la pintura como una experiencia guiada por la forma y el color. Sin embargo, su propuesta no se limita a la abstracción óptica; en sus inicios incorporó un componente subjetivo cercano al informalismo lírico, influido por el pensamiento espiritual del arte defendido por Wassily Kandinsky.
En esta exposición, el artista reduce deliberadamente su lenguaje a tres elementos fundamentales: color, forma y línea. Renuncia a la modulación tonal para trabajar con colores puros y contrastados —rojos, amarillos, verdes, azules o negros intensos— organizados en combinaciones de solo dos colores. Estas combinaciones se insertan en estructuras geométricas determinadas por sucesiones numéricas (5-1, 4-2, 3-3…), generando tramas de paralelogramos en las que aparecen curvas tangentes, elipses y circunferencias.
Este interés por las curvas cónicas remite a la tradición matemática iniciada por Apolonio de Pérgamo, autoridad histórica en el estudio de circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas. Así, la pintura de García Asensio une sensibilidad artística y rigor estructural, demostrando que emoción y cálculo no son opuestos, sino complementarios.
Un aspecto fundamental de su trayectoria fue su participación, entre 1968 y 1970, en el Seminario de Generación de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (hoy Universidad Complutense de Madrid). Este espacio experimental —impulsado tras la donación de equipamiento informático de IBM— permitió a artistas y teóricos explorar nuevas relaciones entre arte, ciencia y tecnología, marcando un momento pionero en el arte computacional en España.
Aunque algunas de las obras parten de ideas concebidas hace más de cincuenta años, la exposición no es retrospectiva. El propio artista subraya que su trabajo pertenece al “gerundio”: algo que sigue ocurriendo. El tema central no es el pasado, sino la vigencia de la investigación cromática.
En definitiva, La relación entre colores muestra a García Asensio como un artista que equilibra pensamiento y libertad creativa. Un investigador riguroso que, llegado el momento, trasciende la teoría para afirmar la autonomía del acto artístico.
