Galería Roy | Fellanitx (Mallorca) | España
La exposición presenta la obra de Hartmut Böhm, un artista cuya trayectoria se distingue por una coherencia temática y una lógica interna que atraviesa más de cuatro décadas de trabajo. Su producción se basa en sistemas claros de organización visual, fundamentados en principios matemáticos y geométricos que estructuran cada pieza y permiten al espectador seguir la lógica de sus desarrollos sin ambigüedad.
El pensamiento de Böhm se articula a través de una rigurosa sistemática: cada composición parte de un conjunto de reglas y relaciones formales que determinan la distribución de planos, líneas y ritmos. Esta base matemática no se percibe como un atributo frío, sino como el mecanismo que sostiene tensiones visuales capaces de generar efectos dinámicos y, en ocasiones, desconcertantes. La claridad del sistema contrasta con la vivacidad perceptiva que emerge de la obra, invitando a una lectura pausada que revela cómo una estructura lógica puede dar lugar a experiencias visuales complejas.
A lo largo de su práctica, Böhm ha mantenido una preocupación constante por la relación entre forma, orden y percepción. Sus trabajos articulan secuencias de planos y variaciones espaciales que se despliegan como progresiones numéricas o modulares, generando un sentido de movimiento interno sin necesidad de recurrir a narrativas externas. Esta tensión entre estabilidad estructural y riqueza perceptiva caracteriza su obra y la sitúa en un punto de encuentro entre abstracción geométrica y pensamiento crítico.
Las piezas reunidas en la muestra permiten apreciar la evolución de estos principios formales, mostrando cómo Böhm ha refinado sus sistemas a lo largo del tiempo, manteniendo siempre una lógica interna rigurosa. El efecto visual que se produce —a partir de relaciones de proximidad, simetría y variación— no es resultado de la casualidad, sino de una intención precisa: exponer cómo la forma puede organizarse en módulos y relaciones que generan sentidos múltiples según el punto de vista del espectador.
La obra de Hartmut Böhm pone de manifiesto la potencia de una abstracción fundada en reglas claras, capaces de producir superficies visuales ricas en matices y efectos. Su práctica ilustra cómo los fundamentos geométricos y matemáticos no limitan la expresión, sino que proveen un marco para explorar tensiones perceptivas y relaciones espaciales con un alto grado de precisión y sensibilidad.
