Combinatoria modular | Monika Buch

6/3 – 26/4 2020

Curator | Javier B. Martín

Museo Francisco Sobrino | Guadalajara | España

La muestra ofrece una mirada panorámica al trabajo de Monika Buch, una de las figuras más singulares de la abstracción geométrica española del siglo XX, cuya trayectoria —larga, diversa y en constante revisión— se despliega desde sus primeros pasos en la Hochschule für Gestaltung de Ulm hasta las obras creadas en las décadas más recientes. Para esta exposición se seleccionaron 26 piezas representativas de distintas etapas, permitiendo apreciar cómo su lenguaje artístico ha ido evolucionando y complejizando a lo largo de más de seis décadas.
Nacida en Valencia en 1936, Monika Buch pasó parte de su infancia entre España y Alemania, lo que marcó su sensibilidad ante la luz, el color y la percepción visual. Fue la primera y única española en estudiar en la HfG de Ulm, la institución heredera de la Bauhaus donde Max Bill, Heléne Nonne Schmidt, Hermann von Baravalle y Tomás Maldonado influyeron en su formación, orientándola hacia una reflexión profunda sobre la interrelación de forma y color.
Desde sus comienzos, su obra se caracteriza por una búsqueda constante de precisión geométrica y por la aplicación de progresiones de color en matices finos combinados con estructuras modulares. En sus primeras piezas, el interés por la percepción se expresa a través de formas exactas sobre fondos controlados, creando ilusiones ópticas que ponen en juego la mirada del espectador.
La exposición permite seguir cronológicamente esta trayectoria, desde sus obras de los años cincuenta hasta sus experimentaciones modulares de los setenta y ochenta, pasando por collages de figuras imposibles y piezas que incorporan la repetición de módulos con variaciones sutiles según la carga del acrílico aplicado. El cierre de la muestra con trabajos de los años dos mil muestra cómo Buch integra en una sola obra conceptos y métodos desarrollados a lo largo de su carrera.
El título de la exposición hace referencia a su interés por la combinatoria, entendida no solo como suma de partes, sino como un campo de relaciones entre forma y color donde las estructuras geométricas se despliegan y se recombinan. Sus obras modulares son sistemas que generan tensiones visuales y sensaciones de movimiento, haciendo que la percepción del color y de las formas se convierta en una experiencia activa para quien mira.
La pertinencia de mostrar esta trayectoria en el Museo Francisco Sobrino de Guadalajara cobra especial significado al situar a Buch junto a la tradición óptico‑cinética que también caracteriza la obra de Sobrino, otro referente de la exploración de la percepción y el movimiento en el arte español. El diálogo implícito entre ambas prácticas pone de relieve cómo la geometría, el ritmo y la percepción han sido ejes recurrentes en las investigaciones artísticas de mediados y finales del siglo XX.
La muestra no solo documenta una evolución estilística, sino que pone de manifiesto cómo Monika Buch ha mantenido una coherencia investigadora a lo largo del tiempo, tomando y retomando ideas anteriores para seguir expandiendo sus exploraciones formales. Su obra invita a contemplar la abstracción no como un conjunto de formas aisladas, sino como un campo de relaciones dinámicas donde el color y la forma se encuentran en constante tensión y resonancia.