En líneas generales | Pepa Satué

En líneas generales | Partes 2

12/3 – 23/4 2021

Arte21 | Almería | España

Transcurrido un año desde la primera fase del proyecto, la artista presenta en la galería su segunda parte, una continuación coherente integrada por ocho pinturas de gran formato y varias esculturas en madera.
En esta nueva entrega, Pepa Satué no amplía su vocabulario formal tanto como lo intensifica. La propuesta se consolida como un ejercicio de depuración donde pintura, escultura y grabado convergen en un mismo lenguaje analítico, despojado de cualquier deriva narrativa. Si en la primera fase se establecían las coordenadas esenciales de su investigación, aquí la artista profundiza en ellas con mayor radicalidad, insistiendo en una práctica que elude la interpretación figurativa para centrarse exclusivamente en la interacción física y espacial de los elementos.
El resultado es un conjunto de obras donde equilibrio y tensión dejan de ser aspiraciones estéticas para convertirse en principios estructurales. La materia y el vacío que la rodea se enfrentan en un diálogo constante, generando composiciones que funcionan como sistemas abiertos, en permanente reajuste. Satué interviene la superficie rompiendo deliberadamente la estabilidad del plano, permitiendo que las formas se expandan más allá de sus límites aparentes y que la bidimensionalidad transite hacia una tridimensionalidad sugerida —y en ocasiones explícita—. Este desplazamiento no responde a un gesto espontáneo, sino a una experimentación técnica rigurosa, donde cada línea y cada volumen obedecen a una necesidad precisa de contrapeso visual.
Las piezas se articulan como verdaderos campos de fuerzas. La línea deja de actuar como contorno delimitador para transformarse en un vector dinámico que organiza el espacio y lo tensiona desde dentro. El espectador no contempla una imagen cerrada, sino una estructura en equilibrio inestable que le obliga a reconsiderar continuamente la estabilidad de lo observado. En esta fase del proyecto, la dimensión escultórica se hace aún más evidente, reforzando la idea de que el soporte no es un límite, sino un territorio en expansión.
La madurez técnica de Satué se manifiesta en el control exhaustivo de los materiales y en una economía de recursos que potencia la intensidad del resultado. La abstracción geométrica dialoga con una pulsión constructiva muy marcada, situando cada obra en una frontera ambivalente entre la firmeza racional y la fragilidad del instante. Es precisamente en ese punto de fricción donde su trabajo alcanza mayor coherencia: la forma parece expandirse y contraerse dentro de un espacio físicamente delimitado pero perceptivamente ilimitado.
Esta segunda parte confirma la autonomía visual de su producción. La obra se sostiene por su propia arquitectura interna, sin necesidad de apoyarse en referentes externos. La observación se vuelve fenomenológica: peso, dirección, incisión y ocupación del plano son suficientes para construir una realidad plástica autosuficiente. La exposición se configura así como una secuencia de soluciones espaciales que evidencian que la aparente simplicidad formal es, en realidad, el resultado de una complejidad técnica y conceptual depurada hasta el extremo.