El color en movimiento | Carlos Cruz-Diez

Carlos Cruz-Diez, París 2017  Atelier Cruz-Diez Paris / Fotografía Lisa Preud’homme © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

21/3 – 29/9 2024

Centre Pompidou Málaga | España

De Edgar Cherubini Lecuna

Carlos Cruz-Diez, Proyecto para un mural exterior, 1954. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais – © Philippe Migeat © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

El Centre Pompidou Málaga, exhibe una importante selección de obras de Carlos Cruz-Diez, perteneciente a la colección del Centre Pompidou París, que van desde un proyecto iniciático para un mural exterior, concebido en 1954, hasta una de sus últimas obras, el Labyrinthe de Transchromie B (1965-2018).

 

La exposición Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento estará abierta al público a partir del 21 de marzo de 2024. Un significativo homenaje a Carlos Cruz-Diez en su centenario.

En las obras de Carlos Cruz-Diez (1923-2019), el color posee un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias. Como bien lo afirmaba el artista: “En todas mis obras, demuestro que el color, al interactuar con el observador, se convierte en una realidad autónoma y evolutiva, capaz de invadir el espacio sin anécdotas, desprovisto de símbolos, sin tiempo ni ayuda de la forma y aún, sin ningún soporte”. Sus obras no solo se observan con los ojos, sino también con el cuerpo, ya que al desplazarnos hacemos que surjan nuevas gamas de color, otorgándole al espacio y al tiempo funciones inéditas. El concepto o punto de partida de la obra de Cruz-Diez es el carácter sustantivo del color, demostrando en todas sus obras que el color, al interactuar con el observador, se convierte en una realidad autónoma y evolutiva, capaz de invadir el espacio sin anécdotas, desprovisto de símbolos, en tiempo presente

Carlos Cruz-Diez, Transchromie mécanique aléatoire 1965 – 2010. © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

En 1955, durante su primer viaje a París, Cruz-Diez visita la exposición Le Mouvement, concebida por la notable galerista Denise René, junto a Victor Vasarely y Pontus Hulten, al agrupar a los artistas que deseaban sacudirse de los estándares tradicionales del arte y hurgar en las teorías científicas en boga, adoptar las tecnologías del momento y experimentar con nuevos materiales novedosas propuestas participativas. Esto propició la génesis y ebullición del arte cinético en Europa, marcando un momento clave en la historia del arte contemporáneo al impulsar una nueva dialéctica entre el espectador y las obras. Cruz-Diez se identifica con esa innovadora visión del arte y en 1960, decide establecerse en París, ansioso por continuar desarrollando las investigaciones cromáticas y participativas que venía realizando en Caracas desde 1954 y mostrarle al mundo sus hallazgos sobre el fenómeno cromático, por eso, inscribe su preocupación plástica en un enfoque estético más abarcador que le brindaba el Cinetismo. Sobre eso escribió: “Por primera vez en la historia del arte, el espacio y el tiempo reales, son instrumentos fundamentales de la creación de la obra y requieren de la activación del que las contempla”.

Ya establecido en París, su rigor y disciplina lo llevaron a afirmar: “Practico la disciplina del investigador y del experimentador, porque los “soportes” que he logrado estructurar son fuente de sorpresas y de imponderables. Pongo en juego trampas de luz que capturan, fijan y evidencian el comportamiento del color. En mis obras nada está hecho al azar, Todo está previsto, programado y codificado. La libertad y lo afectivo solo cuentan a la hora de elegir y combinar los colores, tarea a la que impongo una única restricción: ser eficaz en lo que quiero decir”, a lo que añadía: “Yo no me inspiro, reflexiono”. [1]

Carlos Cruz-Diez, Induction chromatique 1972. © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images
2024.

Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento, un significativo homenaje a Carlos Cruz-Diez en el centenario de su nacimiento, brinda la magnífica oportunidad al visitante de recrearse en sus hallazgos relacionados con el fenómeno cromático. Entre las obras representativas de sus ocho investigaciones sobre el fenómeno cromático expuestas, destacan el Proyecto para un mural exterior (1954), Ritmos móviles para un muro (1955), varias obras correspondientes a Addition Chromatique, Transchromie mécanique aléatoire, , Chromointerférence, Chromointerférence mécanique, Physichromies, Labyrinthe de transchromie, Douche d’induction chromatique, Couleur additive, Induction chromatique, Chromosaturation y el Projet pour l’animation d’une interstation du métro parisien : lecture discontinue d’une ligne (1973 – 1984).

Carlos Cruz-Diez, Couleur additive 46, 1973. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais – © Bertrand Prévost © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

En una de las salas, el visitante podrá interactuar con la obra Chromoscope, investigación iniciada por Cruz-Diez en 1967. Se trata de un visor portable que permite al observador transfigurar el paisaje nocturno de las grandes ciudades. Mediante la interferencia de colores intensos con la luz del ambiente se desmaterializan calles, edificios, objetos y personas.

En el catálogo, Michel Gauthier, curador de la exposición, expresa que Cruz-Diez entra en la modernidad en 1954 con sus murales participativos. “Sus primeras investigaciones artísticas se caracterizan por la voluntad de inscribir el arte en el espacio social. En este sentido, el proyecto prefigura las Physichromies que, nacidas cinco años después, situarían el color en el centro de sus investigaciones. En las primeras preocupaciones estéticas del artista, el color fue afirmándose como el objeto de la poética óptica de Cruz-Diez, cuya posición histórica, ya señalada por Jean Clay en 19691, nace de la autonomización del funcionamiento del color respecto a la representación y las formas”.

La Physichromie o la Transchromie se experimentan a través del desplazamiento del espectador, por lo que Gauthier las compara con partituras, que dan pie a que cada espectador las interprete de manera diferente, transformando las formas y los colores. Es imposible que dos personas interpreten exactamente igual una Physichromie, lo mismo sucede con el recorrido del Labyrinthe de Transchromie. “Esta presentidad continua y plena de una obra de arte cuya existencia presuponga ser mirada y, en cierto sentido, interpretada, aunque solo sea por el ojo; y si hay una obra que solo existe a través de la mirada, o mejor dicho las miradas sucesivas, que de ella se hacen, es la de Cruz-Diez”, afirma el curador.

Carlos Cruz-Diez, Labyrinthe de transchromie B 1969 – 2017. Exposition « Suspension. Une histoire aérienne de la sculpture abstraite. 1918-2018 », Palais d’Iéna, París, 2018. © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

“La obra de Cruz-Diez, nace de una doble inquietud: la epifanía cromática y la inscripción social del arte. Estas dos dimensiones, la excitación del nervio óptico y el progresismo político, se vinculan a un nivel sin duda aún más profundo. El hecho de que en la zona de encuentro de dos planos de distintos colores aparezca una línea virtual de un tercer color es un fenómeno retiniano independiente de cualquier saber y cultura. El amarillo que se genera en el ojo de todas y todos, y en todos los climas, cuando se acerca el blanco al azul y el negro, o el verde percibido de manera universal por el ojo que ha estado bañado cierto tiempo en el rojo: en esas cromofanías es donde reside, lejos de simbolismos y codificaciones, la política del color según Cruz-Diez”, expresa Gauthier.

El Centre Pompidou Málaga, inaugurado en 2015, es una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia y es la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior en la ciudad española de Málaga. Su director José María Luna Aguilar y su equipo museístico junto al ​Atelier Cruz-Diez Paris, dirigido por Carlos Cruz-Diez Jr., hicieron posible esta notable exposición.

[1] Carlos Cruz-Diez, Reflexiones sobre el color, Fundación Juan March, España, 2009.